Investigaciones y Descubrimientos

“Hormona del amor” también aparece durante crisis de pareja

La oxitocina, conocida como la hormona del amor al estar relacionada con muchos procesos emocionales y en la creación de vínculos entre los seres humanos, también aparecería cuando existen crisis de pareja.

Esta hormona se encuentra en la atracción física y sexual, además de aparecer en grandes cantidades cuando se inicia una relación de pareja, y, de acuerdo con una investigación de la revista Hormones and Behavior, sale a relucir durante las crisis de pareja para ayudar a calmar la situación.

La acción compensatoria de la oxitocina no siempre logra su cometido, sin embargo, sí se detectan en momentos críticos o decisivos de la pareja.

Para el estudio, se realizó en dos fases y en diferentes continentes para conocer si las diferencias culturales influían en algo, siendo la primera parte en Estados Unidos con 75 parejas con un promedio de 23 meses de relación en su duración.

A los participantes se les realizaron par de cuestionarios en donde se les pedía describir a sus parejas y posteriormente escribir como habían pasado crisis anteriores, sacando muestras de salivas para registrar los cambios hormonales.

Los investigadores vieron que los niveles de oxitocina aumentaron en las personas que tenían mayor conexión, pero también en quienes estaba en una crisis.

“Parece contradictorio que se secrete más oxitocina tanto cuando las cosas van muy bien como cuando no están nada bien, pero así es… Puede ser porque las personas en una relación tienen esa necesidad de buscar mayor apego para que las cosas funcionen”, explicó Aarseth Kristoffersen, investigadora del estudio.

“La respuesta biológica de la oxitocina es para adaptarse a la situación. Afortunadamente, no es lo único que juega y muchos toman la decisión de abandonar una relación en la que no están sintiéndose amados”, dijo Steven Gangestad, también parte de la investigación.

Investigaciones y Descubrimientos

Qué dice la ciencia sobre el amor a primera vista

Una de las grandes preguntas acerca del amor es si se puede dar a primera vista. Uno de los grandes mitos construidos por las historias románticas y que no muchos han vivido, pero se cree posible.

Revisemos entonces lo que nos dice la ciencia sobre este proceso y el enamoramiento para ver que tan posible es.

De acuerdo con la investigadora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, el amor a primera vista sí existe y puede ser verdaderamente fulminante, ya que pone su rapidez en dos décimas de segundo.

Los sistemas de neurotransmisores como la dopamina pueden activarse rápidamente cuando una persona resulta atractiva, produciendo una sensación de bienestar y apego.

Como parte de su estudio Neuroimagen del amor, la investigadora señaló que se encontró hasta 12 regiones cerebrales involucradas en las relaciones y expresiones amorosas. De esta forma, el es el cerebro el que se enamora y el amor a primera vista se sustenta en la percepción, al estimular diferentes regiones del cerebro.

Este proceso de enamoramiento se da por la dopamina, una hormona que durante el enamoramiento aumenta. La dopamina y la norepinefrina ayudan a focalizar nuestra atención y logra que veamos a la personas como algo nuevo y único, recordando hasta los detalles mínimo de esa persona.

A la par, los niveles de serotonina disminuyen y provocan un pensamiento obsesivo y los enamorados buscan la manera de tener cosas en común. La dopamina también interviene en esto al asociarse con la motivación y las conductas orientadas a alcanzar un objetivo concreto.

Los sistemas cerebrales se conectan, involucrando distintas redes cerebrales, incluidas las funciones cognitivas superiores, como la cognición social y la autorrepresentación corporal.

En sus conclusiones, el estudio señala que se necesita dos décimas de segundo para enamorarse, tiempo en el que el cerebro responde liberando compuestos químicos cuando se encuentra a la persona amada.

Investigaciones y Descubrimientos

Mexicanos, los más expuestos a enfermedades laborales

Rodolfo Nava Hernández, académico de la Facultad de Medicina, explicó que si una persona labora 11 horas al día, es dos veces más propensa a sufrir depresión y si su tiempo de trabajo se extiende a 55 horas a la semana, el riesgo de sufrir un infarto aumenta hasta 33 por ciento, esto en una entrevista para el diario El Universal.

Los datos dejan en una mala posición a los trabajadores mexicanos, tomando en cuenta que de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México es el país miembro donde más se trabaja al año con un promedio de 2,246 horas por año, además de ser la nación donde se retiran a la edad más avanzada: 73 años.

La mayor parte de las legislaciones en el mundo estipulan que una persona tiene que laborar 40 horas a la semana, pero la mexicana contempla 48, sin contar horas extras. Provocando en los trabajadores afectaciones orgánicas, psicológicas e incluso sociales, ya que el esfuerzo excesivo deteriora las relaciones familiares y personales.

El estrés es el problema más común por la sobrecarga de trabajo, ya que aumenta el cortisol, hormona que incrementa los niveles de azúcar, debilita el sistema inmunológico, causa problemas digestivos, estimula la secreción de ácido gástrico, eleva la presión arterial y ocasional irritabilidad, infertilidad, cansancio y dolores de cabeza permanentes.

Las legislaciones mexicanas no han hecho algo para combatir el problema, ya que no se reconoce como enfermedades laborales aquellas derivadas del estrés, pese a los notorios impactos en el bienestar de los individuos.

“De hecho, los japoneses tienen una palabra, karoshi, que significa muerte por exceso de trabajo. Se calcula que dos mil 300 nipones fallecieron en 2015 por esta causa. Las leyes de ese país consideran que, si alguien perece en dichas circunstancias, el gobierno aportara a su familia 20 mil dólares, mientras que la empresa contratante desembolsaría hasta un millón y medio de dólares de demostrarse que el deceso se debió a una desmesura ejercida contra su empleado”, indicó Nava Hernández.

Investigaciones y Descubrimientos

Beber café es bueno para la vista

Investigadores de la Universidad de Coimbra, Portugal, realizaron una investigación en la que concluyeron que la cafeína ayuda a bajar la inflamación de la retina en caso de isquemia.

Por ello, el consumir de dos a tres cafés al día sería una práctica saludable para proteger las células de la retina, indicó Ana Raquel Santiago, responsable de la investigación a la agencia EFE.

Aunque en un principio la cafeína potencia los daños causados por una isquemia, pero sirve para activar as denominadas células microglías de la propia retina que hacen que se resuelva los daños de la inflamación que causa la propia isquemia.

Esta inflamación se produce por la falta de riesgo sanguíneo en la zona de la retina, a la que no llegan ni nutrientes ni el oxígeno.

Su trabajo en el laboratorio se realizó con ratones, permitiendo comprobar que la cafeína logra a largo plazo combatir la isquemia de retina.

“Provocamos isquemias retinales en los ratones y, posteriormente, les dimos por vial oral el medicamento… Pudimos comprobar que el fármaco atenúa la inflamación y el daño causado por la isquemia en la retina”, dijo la responsable.

Señaló que con esta investigación, abren las puertas para la creación de nuevos fármacos que pueden tratar las alteraciones visuales. Cabe indicar que la isquemia de retina es una complicación asociada a dolencias degenerativas de la retina y contribuye la pérdida de visión a la ceguera, al producir una oclusión de los vasos sanguíneos.

La investigación ahora se ampliará para comprobar si la cafeína mejora la función visual.

“Queremos comprobar si la cafeína es eficaz contra otras enfermedades de retina”, señaló.

Investigaciones y Descubrimientos

Adolescencia se extendería hasta los 24 años

The Lancet, una revista médica, sugirió en un artículo de opinión que el periodo considerado como adolescencia debería de extenderse de los 10 hasta los 24 años, cinco años más de los considerados hasta ahora para superar esta hora.

Debido a factores como la prolongación de la fase educativa, o la demora en casarse o de tener el primer hijo, son factores clave para entender este cambio en el desarrollo juvenil, señala el escrito.

También, comentan que en los últimos 40 años, se ha retrasado la adopción de roles y responsabilidades asociados a la edad adulta; a la vez que el crecimiento del cuerpo y del cerebro, continúa actualmente hasta después de los 20 años.

Susan Sawyer, doctora de la Universidad de Melbourne (Australia) y una de las autoras del artículo, afirmó que se debe institucionalizar el cambio, para poder asegurar que la legislación se mantiene actualizada y permitir, que las ayudar a los jóvenes se extiendan hasta los 25 años.

La publicación también ha generado controversia, ya que casos como el de Jan Macvarish de la Universidad de Kent y experto en sociología paternal, indicó que la madurez en los adolescentes se encuentra determinada por las expectativas que la sociedad pueda tener sobre los jóvenes y no sobre su crecimiento biológico.

Afirmó, que la ampliación al tiempo de duración de la adolescencia demostraría que la sociedad ha reducido sus expectativas en la siguiente generación.

Investigaciones y Descubrimientos

Desarrollan software que detecta enfermedades en bebés por medio de su llanto

Investigadores mexicanos desarrollaron un software capaz de procesar el llanto de los bebés para detectar con precisión del 95 por ciento alguna patología como son la sordera, asfixia o hiperbilirrubinemia.

Este programa fue desarrollado por investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el cual funciona por medio de modelos computacionales que analizan el llanto del bebé en los primeros seis meses de vida.

Para ello, se trabajó con el llanto de bebés con sordera, del cual extrajeron características acústicas distintivas que se fueron colocando en los diferentes modelos computacionales para crear una clasificación.

Estas muestras fueron convertidas en un espectrograma al que se le detectan características cuantitativas, es decir, valores numéricas.

“Una muestra completa de llanto se divide en segmentos pequeños. A cada uno de estos segmentos les extraemos sus características acústicas con vectores de datos, posteriormente estos vectores se pasan a los modelos de clasificación y así se determina qué tipo de llanto es”, explicó Carlos Alberto Reyes García, doctor en Ciencias Computacionales.

También para el software se miden aspectos cualitativos como los cambios drásticos en la frecuencia del llanto del bebé, dobles armónicos, vibratos, silencios, concentración de ruido y tipos de melodía.

Por medio de estas características, el software podría ayudar a los doctores a tener una pauta para saber si existe un indicador anormal en el desarrollo de bebé, conociendo si su llanto es por hambre, dolor, asfixia o si presenta condiciones más graves como sordera o hiperbilirrubinemia.

Este software busca en un momento analizar el llanto de bebés prematuros o que funcione para la detección de autismo, trabajos que se mantienen en desarrollo.

Investigaciones y Descubrimientos

Cómo conciliar el sueño de manera fácil

De acuerdo con una investigación realizada por la Universidad de Baylor, Estados Unidos, escribir un listado de cosas por hacer al siguiente día antes de irse a dormir, puede ayudar a conciliar el sueño.

El artículo publicado por la revista Journal of Experimental Social Psychology, se dedicó a estudiar la forma en qué afectan las tares pendientes a conciliar el suelo y atendiendo al problema de que al menos el 40 por ciento de la población admite tener problemas para dormir durante varios días al mes.

“Vivir en una cultura en la que nuestras tareas pendientes parecen estar en constante crecimiento y nos lleva a preocuparnos antes de dormir por lo que hay que hacer al día siguiente”, indicó Michael Scullin, principal autor del estudio.

Para el estudio, contaron con la participación de 57 universitarios divididos en dos grupos. A uno se le pidió dedicar 5 minutos antes de dormir a recapitular lo que había que hacer al día siguiente, mientras que el otro grupo debía escribir un diario con todo lo que hizo en el día.

Los participantes se quedaron a dormir en el laboratorio una noche entre semana, tiempo en el que se les monitorizó la actividad eléctrica del cerebro, pensando en que así tendrían más tareas pendientes para el día siguiente.

El líder del proyecto señaló que los estudiantes podían acostarse a las 22:30 horas, estando siempre en un ambiente controlado restringidos de cualquier aparato electrónico.

Aunque la muestra fue pequeña, se descubrió que quienes escribían sus tareas pendientes lograban dormir antes y mejor que quienes llevaban su diario.

“Las medidas de la personalidad, la ansiedad y la depresión podrían moderar los efectos de la escritura al quedarse dormido, y eso podría explorarse en una investigación con una muestra más grande”, aclaró el investigador quien busca ahora probar esta medida con pacientes detectados con insomnio.